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Lesiones de cadera

¿Qué es?


La cadera es una articulación muy estable y de gran movilidad. Está formada por la cabeza del fémur (una esfera) y el acetábulo (una cavidad que se adapta la cabeza), en el hueso iliaco. La cabeza está en el interior de la cavidad, unida al fondo del acetábulo por un ligamento, el ligamento redondo, muy desarrollado en la infancia y en la vejez. Además, sobre el borde libre del acetábulo hay un fibrocartílago, el labrum, que cubre parcialmente a la cabeza del fémur.

Patologías


Los traumatismos de la cadera, tanto en niños como en adultos, que afecten al fémur o al acetábulo, pueden producir trastornos biomecánicos que con el tiempo aparecerá dolor y cojera, acompañados de una degeneración del cartílago. Las lesiones de la cadera pueden ser durante el crecimiento. Se habla de displasia de cadera cuando se pierde, durante el crecimiento, la relación entre el acetábulo y la cabeza femoral. En el momento del nacimiento se explora la cadera a todos los niños y se hacen pruebas para determinar la inestabilidad de la articulación y detectar una subluxación o luxación congénita de cadera. Se resuelven con un doble pañal o con un arnés. El diagnóstico temprano y la prevención de las caderas inestables han disminuido su incidencia y, sobre todo, las consecuencias. Aunque se observan problemas de cadera en el adulto que proceden de la infancia y se sigue hablando de cadera displásica del adulto. Durante el crecimiento, en niños mayores (de 5 a 10 años) se puede presentar una osteocondrosis de la cabeza del fémur, lo que se conoce como enfermedad de Legg – Calvé – Perthes, o Perthes. Es una necrosis temporal de la cabeza del fémur en crecimiento; el tratamiento se basa en evitar que se deforme la cabeza del fémur. En niños entre 3 y 6 años puede presentarse una sinovitis transitoria de cadera, un niño que no quiere ponerse de pie ni andar con un fuerte dolor en la cadera. En la adolescencia el dolor de cadera puede ser consecuencia de la epifisiolisis femoral; un deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral. En el adulto la principal patología, en un alto porcentaje de ocasiones debido a otras causas, es la artrosis. La artrosis de cadera, o coxartrosis, puede ser de muchos grados, pero se manifiesta por dolor, pérdida movilidad de la cadera, dificultad para muchos movimientos de la vida diaria y, en casos avanzados, incapacidad para andar largos trayectos y cojera. La artrosis leve puede seguir un tratamiento conservador, con un tratamiento farmacológico y funcional. En los casos más avanzados está indicada la prótesis de cadera. En el adulto joven, desde hace unos años, se ha descrito un cuadro causante de artrosis, que se denomina pinzamiento o atrapamiento fémoro – acetabular. Puede ser consecuencia de las enfermedades propias de la infancia, pero lo más frecuente es que se deba a una retroversión exagerada del acetábulo y a una relación de la cabeza y el cuello femoral anormal. Se produce por un choque anormal o por el roce entre la cabeza del fémur y el acetábulo y como consecuencia se producen una deformidades en el hueso. Si la deformidad se produce en el cuello y cabeza del fémur (como una joroba) se habla de un pinzamiento tipo CAM; si, por el contrario, la deformidad está en la pelvis, se habla de pinzamiento tipo pincer (pinza). Lo más habitual es que se den las dos deformidades simúltaneamente, un choque fémoro-acetabular mixto. La necrosis isquémica de la cabeza femoral, es decir la muerte del tejido óseo de la cabeza del fémur, por falta de vascularización es otra causa frecuente de artrosis que requiere una prótesis de cadera. La causa es diversa, por un traumatismo, alcoholismo, tratamiento con corticoides, buceadores, radiaciones, drepanocitosis, etc. aunque en un 25% de las veces desconocemos su causa. Otras patologías de la cadera, relacionadas con las partes blandas pueden ser las patologías del músculo psoas-iliaco que se inserta, procedente de la columna lumbar, en el trocánter menor. En ocasiones se escucha un chasquido en la ingle producido por el tendón de este músculo al pasar por delante de la cadera. También el tendón del músculo psoas puede presentar un cuadro inflamatorio producido por una tensión anormal que puede afectar al labrum. La bursitis trocantérica es la inflamación dolorosa de la bursa que recubre al trocánter mayor, palpable cuando colocamos la mano sobre la cara externa de la cadera, produce dolor con la actividad y también durante el reposo al apoyar sobre la cadera. El síndrome del músculo piramidal es una patología muy dolorosa y molesta que se produce por la compresión del nervio ciático.

Diagnóstico


La exploración es fundamental para enfocar el diagnóstico que puede ser identificado con la exploración física y las pruebas de imagen, la radiografía simple antero-posterior y axial, el TAC y la resonancia magnética. En la patología de la cadera hay tres aspectos que suelen ser constantes, el dolor, la cojera y la degeneración articular (artrosis). En función de la edad y actividad del paciente se determinará el tratamiento.

Tratamiento


El tratamiento puede ser conservador con analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos. En ocasiones pueden ayudar las infiltraciones. Determinar el reposo y la fisioterapia. Los suplementos pueden ser una ayuda (condroitín sultato, glicosaminoglicanos, colágeno, etc) para los tratamientos prolongados una vez ha disminuido el dolor. En otras ocasiones se requiere cirugía artroscópica, osteotomías para cambiar las superficies de apoyo y cargar sobre una superficie sana y descargar una superficie afectada. Cuando el cartílago y el hueso están muy alterados y el dolor es intenso, impidiendo una actividad normal, se recomienda, independientemente de la edad del paciente, una prótesis de cadera.