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Lesión slap de hombro

¿Qué es?


La cabeza del húmero contacta, en la articulación del hombro, con la cavidad glenoidea de la escápula. Esta cavidad, para tener una mayor superficie de contacto, dispone de un fibrocartílago, llamado rodete o labrum, que rodea a toda la glenoides. La parte superior del labrum está en relación con el tendón de la porción larga del músculo bíceps braquial. Es una zona que se desgarra con frecuencia en deportistas que practican lanzamientos, y el desgarro se extiende fácilmente hacia delante, este desgarro o lesión se conoce como SLAP (Superior Labrum Anterior to Posterior).

Causas


Se han propuesto tres mecanismos en la producción de una lesión tipo SLAP, la degeneración del rodete, el aumento de la rotación externa, especialmente en su tramo final y una retracción posterior de la cápsula. Con el tiempo se han descrito muchos tipos de lesiones SLAP y se han asociado con el hombro del lanzador y la rotura del manguito rotador. Por eso, siempre que se diagnostique una rotura parcial del manguito debemos buscar la posibilidad de encontrar una lesión SLAP.

Diagnóstico


El dolor es inespecífico y difícil de describir y está relacionado con actividades físicas y se asocian a varias lesiones. Las molestias surgen al levantar el brazo y, en ocasiones, puede aparecer un dolor súbito en posición de separación y rotación externa. No hay pruebas específicas, será la imagen, especialmente una RM con contraste, y la artroscopia quien nos descubra este tipo de lesiones.

Tratamiento


El tratamiento de una lesión SLAP varía según su gravedad. Inicialmente debe ser conservador. Cuando falla se debe recurrir al tratamiento artroscópico, desde un simple desbridamiento arrtroscópico hasta la reparación de la lesión, acompañada de la reparación de las lesiones asociadas. Con las nuevas técnicas e implantes se han obtenido buenos resultados aunque la vuelta a la actividad deportiva de élite no se consigue siempre.

Prevención


En los deportes de contacto debe potenciarse la musculatura del hombro, así como el entrenamiento neuromuscular que favorezca el control automático de la estabilidad del hombro. Se recomienda la realización de EMG de superficie para de una manera selectiva, potenciar aquellos músculos que, participando en la estabilidad del hombro, necesiten una mayor potenciación.