Rotura meniscal

¿Qué es?


Los meniscos son dos fibrocartílagos, interno y externo, con forma de media luna que recubren parcialmente la superficie articular de la tibia, en la articulación de la rodilla. Hay meniscos en muchas articulaciones, aunque en la clínica solo se habla de los meniscos de la rodilla.

Son estructuras de colágeno, con pocas células, unidas en su periferia externa a la sinovial. Un detalle muy importante es conocer su vascularización. Los vasos llegan a los meniscos desde la sinovial, periferia, y penetran llegando a vascularizar, más o menos, al tercio externo. Por eso en el menisco se habla de una zona vascular y otra avascular. O si se prefiere, una zona roja (vascular) y una zona blanca (avascular), la zona de unión de ambas se conoce como zona roja-blanca.

Los dos meniscos se desplazan ligeramente con los movimientos de rodilla: hacia delante en extensión completa y hacia atrás durante la flexión.

Cuando hablamos de lesiones meniscales hacemos referencia a las roturas, muy frecuentes. Se rompe con más frecuencia el menisco interno en su parte posterior.

Los factores que aumentan el riesgo de rotura meniscal son la inestabilidad de rodilla, por rotura previa del ligamento cruzado anterior, meniscos con áreas degeneradas, anomalía de los ejes mecánicos y meniscos discoideos.

Las roturas según su orientación pueden ser roturas verticales, longitudinales, transversales o radiales.

Diagnóstico


Además de la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen ayudan al diagnóstico y clasificación de las lesiones meniscales. La presencia de una lesión del LCA puede dificultar el diagnóstico de una rotura meniscal.

En ocasiones el paciente se presenta o refiere un bloqueo de rodilla, más frecuente en roturas en asa de cubo. Pero lo normal es la sensación de inestabilidad o fallo, en roturas del cuerno posterior suele asociarse sensación de subluxación de la rodilla. En ocasiones se aprecia derrame articular.

El dolor se aprecia en la interlínea articular.

En ocasiones se aprecian chasquidos o resaltes. Para determinar la lesión meniscal e incluso el tipo y localización de la rotura, hay una serie de pruebas que nos ayudan a realizar un diagnóstico certero, que puede ser evaluado posteriormente con una RM.

Tratamiento


El tratamiento de las lesiones meniscales se basa en dos principios, la reparación del menisco o su sustitución.

Muchas veces la reparación consiste en resecar y extirpar la porción dañada del menisco (meniscectomía) que puede ser parcial, una parte del menisco, o total, todo el menisco. En otras ocasiones la reparación consiste en suturar el menisco dañado. Las posibilidades de reparación dependerán de la zona, en la zona roja cabe esperar una cicatrización, en la zona blanca del menisco es muy difícil que se consiga.

La sustitución meniscal se consigue con un trasplante de menisco, congelado o fresco, de cadáver o sustituir el menisco dañado por un menisco sintético.

El postoperatorio requiere descarga, dependiendo de la técnica, y una incorporación progresiva a las actividades habituales. No hay que tener prisa por incorporarse a la práctica deportiva.