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Cirugía percutánea del pie

Introducción


Bajo la dirección del Dr. De Prado, nuestro Servicio ha llevado a cabo múltiples programas de docencia e investigación dirigidos a perfeccionar o diseñar diferentes técnicas Mini-Invasivas (Cirugía Percutánea del Pie) con el fin de resolver las diferentes patologías del pie. Como resultado de ésta actividad, han sido numerosas las publicaciones y reconocimientos que colocan a nuestro Servicio como referente internacional en la Cirugía Percutánea del Pie (Cirugía Mínimamente Invasiva). El objetivo del tratamiento quirúrgico de las deformidades del pie es corregir todos los elementos patológicos de la enfermedad; así como mantener el pie biomecánicamente funcional. Si queremos ser eficaces en la resolución de las diferentes deformidades presentes, precisaremos de múltiples gestos quirúrgicos que exigirán amplias vías de abordaje siguiendo los postulados de la cirugía tradicional. La cirugía ortopédica moderna tiende de un modo evidente, a la utilización de técnicas mini-invasivas o percutáneas que resuelvan o minimicen alguno de los problemas planteados en la cirugía abierta, disminuyendo las posibles complicaciones v mejorando y acortando el proceso de recuperación postoperatoria. La cirugía percutánea del pie, también conocida como cirugía MIS, por las iniciales del inglésMinimal Incision Surgery, es un método quirúrgico que nos permite realizar intervenciones a través de incisiones mínimas, sin exposición directa de los planos quirúrgicos, lo que ocasiona un trauma mínimo de los tejidos próximos y que exige un control radiológico durante la intervención, para orientarnos en los gestos quirúrgicos a realizar. La cirugía percutánea no puede ser considerada una cirugía menor por realizarse por mínimas incisiones, sino que a través de ellas se podrán realizar técnicas quirúrgicas mayores e incluso muy agresivas, por ello es fundamental que estas intervenciones queden reservadas a cirujanos con experiencia, tanto en cirugía tradicional, como en cirugía percutánea, ya que, aún pudiendo realizar estas intervenciones por una mínima incisión, si nuestros gestos no son muy precisos y no conocemos con exactitud las relaciones anatómicas del campo quirúrgico, podremos lesionar estructuras sanas del antepié y provocar así efectos secundarios no deseados.

10 preguntas clave


La cirugía percutánea del pie, también conocida como cirugía MIS, por las iniciales del inglés Minimal Incision Surgery, es un método quirúrgico que nos permite realizar intervenciones a través de incisiones mínimas, sin exposición directa de los planos quirúrgicos, lo que ocasiona un trauma mínimo de los tejidos próximos y que exige un control radiológico durante la intervención, para orientarnos en los gestos quirúrgicos a realizar.

En quirófano de un centro hospitalario. La cirugía percutánea no puede ser considerada una cirugía menor al realizarse por mínimas incisiones, a través de ellas podemos realizar técnicas quirúrgicas mayores e incluso muy agresivas, por ello es fundamental que sea realizada por cirujanos expertos y tanto la preparación del paciente, como las medidas de esterilidad han de ser extremadas. Por ello según nuestro criterio, deberá realizarse en un centro hospitalario, que disponga de quirófanos, unidad de reanimación y personal sanitario capacitado para resolver cualquier posible complicación.

Anestesia local. Prácticamente en la totalidad de los casos se utiliza anestesia loco-regional (sólo se anestesia desde el tobillo hacia el pie), con lo que se disminuye de una manera muy significativa las posibles complicaciones anestésicas.

Es una cirugía absolutamente ambulatoria, una vez finalizada la intervención, en el quirófano se coloca al paciente un zapato post-quirúrgico con el que podrá caminar desde ese momento. La primera revisión se suele realizar en una semana para retirar los puntos. Respecto al vendaje quirúrgico, se instruye al paciente como colocar el nuevo vendaje que cambiará el mismo a diario tras el aseo personal durante dos-tres semanas. En este periodo de tiempo mantendrá el zapato post-quirúrgico y a partir del mes utilizará calzado normal de manera progresiva.

La incorporación a las actividades familiares, sociales o laborales que no requieran de esfuerzo importante o largos periodos en pie, podrán realizarse desde el mismo día de la intervención pero siempre utilizando el zapato post-quirúrgico. La incorporación a la actividad laboral dependerá de la intensidad de la misma. No se podrá conducir mientras utilicemos el zapato post-quirúrgico. La actividad deportiva podrá iniciarse a las dos ó tres semanas, evitando ejercicios de salto, rebote hasta pasados dos meses aproximadamente.

No. Aunque desde el punto de vista quirúrgico no existe ningún inconveniente en poder realizar la cirugía de los dos pies a la vez, la necesidad de utilizar el zapato de suela rígida post-quirúrgico que obliga a una mayor dificultad en la marcha que disminuye la carga sobre el pie operado desaconseja que se operen los dos pies a la vez, al proporcionar peores resultados.

No. Todas las técnicas quirúrgicas utilizadas para el tratamiento de los juanetes, dedos en martillo, etc, pueden evolucionar con la reaparición de la deformidad, esto dependerá en algunas ocasiones de las características anatómicas del pie y en otras de utilizar una técnica insuficiente (independientemente de que sea abierta o percutánea) para ese caso. Existe entre un 85% y 90% de buenos y excelentes resultados en la bibliografía médica.

No. Es absolutamente falso que la cirugía percutánea del pie se realice con láser, posiblemente haya sido esta denominación popular de “cirugía láser” al realizarse estas técnicas a través de incisiones milimétricas, aunque también ha sido utilizado en ocasiones por algunos profesionales intentando transmitir una mayor modernidad y una tecnología superior.

No. Al igual que la cirugía tradicional existen algunas contraindicaciones que desaconsejan la utilización de esta técnica, en algunas ocasiones será una contraindicación absoluta y en otras relativas, será el especialista el que deberá decidir junto al paciente la idoneidad o no de utilizar técnicas percutáneas.

Como en toda la cirugía abierta o percutánea pueden presentarse complicaciones, unas generales como problemas anestésicos, alergias, etc, y otras locales como infección recidiva de la deformidad, retardo de consolidación, inflamación persistente…, Nuestro trabajo como médicos consiste en luchar por minimizar estos casos y esforzarnos al máximo en solucionar los problemas si estos se presentan, no pudiendo asegurarse en un 100% de los casos unos buenos resultados.