Inicio Pie Deformidades congénitas del pie

Deformidades congénitas del pie

¿Qué es?


Son aquellas alteraciones que se presentan al nacimiento o antes y se deben a causas hereditarias (genéticas) o externas (ambientales). En algunos casos, las deformidades del pie forman parte de síndromes más complejos y graves. Nos centraremos en las deformidades congénitas más frecuentes.

Tipos


Es una malformación relativamente frecuente, se da en 1 de cada 1.000 nacimientos, preferiblemente en varones. Cuando hay antecedentes familiares o lo padece un hermano, la incidencia aumenta considerablemente a 3 por 100 nacimientos. En el pie zambo se producen alteraciones en las diferentes porciones del pie, que lo llevan hacia dentro y en flexión plantar, dificultando mucho la marcha. Las partes óseas se deforman y las partes blandas se retraen.

Lo que llama la atención es la propia deformidad que no es reductible. No es dolorosa y con el crecimiento la malformación es cada vez más visible e incapacitante. Suele ser bilateral aunque también afecta a un solo pie. Radiografía: en el pie del lactante los huesos del pie no son todos visibles, pero ya se observan alteraciones que permiten clasificar la gravedad de la deformación.

Durante mucho tiempo el tratamiento fue quirúrgico con muchos fracasos. La cirugía terminaba siendo muy agresiva, realizando una triple osteotomía para corregir la deformidad. Actualmente se prefiere, una vez detectada la deformidad, realizar correcciones progresivas mediante yesos, poco a poco, hasta alcanzar la normalidad del pie. Es lo que se conoce como método de Ponsetti. Cuanto antes se empiece con el tratamiento mejor será el resultado. Cuando nos encontramos con pies zambos no corregidos en niños mayores de dos años o en adultos hay que recurrir a la cirugía para permitir un apoyo plantígrado que permita una vida normal.

Es la malformación congénita más frecuente, pues se puede encontrar en un 50% de los niños. Se caracteriza por la dorsi-flexión del pie, es decir, la cara dorsal del antepié puede tocar con la cara anterior de la tibia. Si vemos el talón, observaremos un valgo del retropié. El tratamiento debe vigilar pero procurar que el niño tenga una actividad y ande por diferentes superficies. Los padres deben manipular y masajear el pie, forzando suavemente la flexión plantar.

El pie plano puede ser congénito, los niños al nacer suelen tener en su gran mayoría un pie plano, muchas veces debido a la falta de ejercicio, pues no andan, y al acúmulo de grasa en la planta. No debe crear ninguna preocupación. La mayoría de los pies planos son flexibles y se corrigen. Más cuidado se debe tener con el pie plano rígido. En este caso se observa una prominencia de la cabeza del astrágalo o del escafoides a lo largo del borde interno del pie, limitación de la articulación subastragalina y retropié en equino. La radiografía en ocasiones muestra alteraciones óseas. El pie plano rígido puede presentarse con espasticidad del peroneo y uniones entre algunos huesos del pie (puentes óseos o sinostosis). La fusión astrágalo-calcánea y la calcáneo-escafoidea son las más comunes. Otro tipo es el pie plano convexo congénito o astrágalo vertical congénito, un pie rígido con el talón en equino y la planta convexa, como si fuera una mecedora, con la cabeza del astrágalo haciendo prominencia en el lado interno. Se debe iniciar el tratamiento conservador lo antes posible. Si éste fracasa se debe recurrir a la cirugía.

Metatarso


El metatarso aducido y varizado tiene varios grados de gravedad. En su forma más leve y más frecuente, el retropié es normal y el metatarso es aducto. Los ejes de todos los metatarsianos se dirigen hacia dentro ya que la cabeza del astrágalo se dirige hacia dentro, pero no hacia abajo, como ocurre en el pie zambo. Se observa una incurvación del borde externo del pie. Con el crecimiento y si la deformación va en aumento se acompaña, también, de una incurvación de los metatarsianos, es decir estos huesos se varizan.

Los casos tempranos y leves se corrigen fácilmente con un tratamiento conservador, eliminando las retracciones. Si no se actúa pronto, habrá que recurrir a tratamientos quirúrgicos.

Anormalidades


La anormalidades congénitas de los dedos del pie son de tipo hereditario, frecuentes y variadas. Distinguimos: Clinodactilia: desviación angular de un dedo sobre el plano transversal Polidactilia: presentación de mayor número de dedos. Puede acompañarse de dedos supernumerarios en la mano. Molestan por el uso de calzado. Oligodactilia: la ausencia de dedos o de de radios completos Sindactilia: unión de dos dedos Macrodactilia: es el crecimiento desproporcionado de un dedo Dedo en martillo congénito: por contractura en flexión de la articulación interfalángica proximal Dedos superpuestos: acabalgamiento de un dedo sobre otro, generalmente el quinto sobre el cuarto. Dedos ensortijados congénitos: combinación de flexión, aducción y rotación interna de la articulación interfalángica distal El primer dedo (hallux) o dedo gordo tienen unas deformidades congénitas propias, el hallux rigidus y el hallux varus. El hallux varus, cuando el primer dedo está desviado hacia dentro (aducción). Tratamiento quirúrgico. El hallux rigidus congénito: muy raro. Suele ser consecuencia de un traumatismo o a una osteocondritis disecante de la cabeza del primer metatarsiano. También el quinto dedo puede sufrir una serie de deformidades familiares que presentan un problema estético y que no suelen precisar tratamiento.