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Metatarsalgia

¿Que es?


La metatarsalgia es un término general, amplio, que describe dolor, en la región anterior del pie. Está localizado por debajo, en la zona de apoyo, de una o varias cabezas metatarsianas. Con mayor frecuencia el dolor se localiza por debajo de las cabezas metatarsianas centrales, comprendiendo al 2º, 3er y 4º metatarsianos. En la parte anterior del pie hay un arco menos llamativo y menos pronunciado que el arco interno y va desde la cabeza del 1er metatarsiano hasta la cabeza del 5º. Es decir, las cabezas del 2º, 3º y 4º metatarsianos están ligeramente elevadas y no deben apoyar sobre el suelo en condiciones normales. Si bien, las partes blandas están contacto con el suelo en todo momento. Cuando desaparece el arco anterior, la presión de las cabezas de los metatarsianos centrales contra el suelo aumenta y producen dolor con el apoyo. Hay dos tipos de metatarsalgia, la primaria producida por una sobrecarga mecánica de las cabezas de los metatarsianos afectados, debida a cambios anatómicos. En la metatarsalgia primaria se observa una inadecuada geometría de los metatarsianos. Se puede encontrar una metatarsalgia de un solo metatarsiano cuando éste es demasiado largo y desarrolla una hiperqueratosis mientras que cuando hay un metatarsiano demasiado corto se puede apreciar una metatarsalgia de transferencia en los metatarsianos vecinos, con una callosidad mucho más extensa. Por su parte, las metatarsalgias secundarias, están provocadas por numerosas y diferentes causas: traumatismos, artritis, hallux rigidus, inestabilidades, neuroma de Morton, síndrome de túnel tarsiano o un Freiberg. No todas producen sobrecarga sobre las cabezas de los metatarsianos, pero todas producen dolor en el antepié.

Causas


La metatarsalgia se puede producir por diferentes causas. Además, es frecuente encontrar asociado a la metatarsalgia patologías del primer dedo (hallux valgus o hallux rigidus). Casi el 80% de la población sana ha tenido dolor en el antepié en algún momento de su vida. Las mujeres presentan mayor incidencia de metatarsalgia que los hombres; esto se atribuye al calzado con tacón alto o con una puntera delgada que comprime los dedos y somete a las cabezas de los metatarsianos a una elevada presión.

Diagnóstico


Realizar una anamnesis cuidadosa y una exploración física protocolizada permitirá determinar el diagnóstico y plantear un tratamiento correcto. El examen clínico y la historia del paciente son la parte esencial para resolver una metatarsalgia. El dolor a la palpación del metatarsiano afectado aumenta y también al mover las articulaciones metatarso – falángicas. La disminución de movilidad o el crepitus pueden indicar artrosis u otros cambios de la articulación metatarso- falángica. Se deben palpar las callosidades plantares. Los callos difusos bajo la cabeza de los metatarsianos, se producen por una distribución de la presión anormal. En ocasiones el paciente siente que los dedos “se quieren salir del sitio”, ya que la posición del dedo ha cambiado o andan de forma diferente, esto hace pensar en la inestabilidad de una articulación metatarso- falángica.

Tratamiento


El tratamiento se basa en la etiología que con frecuencia es multifactorial. Cuando falla el tratamiento conservador está indicado el tratamiento quirúrgico. Evitar zapatos que produzcan dolor puede ser suficiente. Si persisten los síntomas, los zapatos con una suela gruesa y plantillas pueden reducir la presión en la zona de dolor. Además, quitar los callos, reposo, almohadillado, plantillas u ortesis, AINES, infiltraciones pueden solucionar el problema. Si el paciente requiere cirugía, el objetivo de ésta es restaurar una distribución normal de las presiones plantares en el antepié. Hay que planificar bien la cirugía de la metatarsalgia que puede estar, como hemos visto, asociada a patologías del primer radio. Se proponen osteotomías, cortar el hueso para cambiar su ángulo o su longitud, que devuelvan la anatomía “ideal”. Sin embargo, también es cierto que muchos pacientes tienen pies que no siguen patrones anatómicos establecidos por lo que, por una parte, no todos los pacientes siguen estos modelos y, por otra parte, corregir un pie siguiendo este modelo puede causar problemas mayores. La cirugía puede ser abierta o percutánea, sin necesidad de ingreso hospitalario, con un bloqueo anestésico y un postoperatorio más cómodo y rápido.