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Pies cavos

¿Qué es?


Al contrario que en el pie plano, en el pie cavo observamos una elevación de la altura de la bóveda plantar. Si observamos un pie cavo por su cara interna lo primero que llama la atención es la altura de su bóveda plantar. Muchas veces observamos más que un arco, un puente, que hace que el pie apoye, únicamente sobre el talón, por detrás, y en el antepié, por delante. Si vemos un pie cavo por detrás, el talón puede estar en valgo, inclinado hacia fuera, pero también puede ser normal, recto, o inclinado hacia dentro, lo que se conoce como talón en varo. En el antepié los dedos tienden a estar contraídos, dedos en garra, afectando las articulaciones metatarso – falángicas.

Diagnóstico


Los pacientes consultan por dolor, por una deformidad o por una marcha “rara”, en este sentido, señalan el desgaste del calzado por una zona determinada. En los pacientes con pie cavo además suelen consultar por problemas con el calzado y también por inestabilidad de la articulación del tobillo con tendencia a los esguinces de repetición, o dolor en el talón y metatarsalgias. Con el pie sin apoyar, el paciente sentado en la camilla, se verán callosidades (queratosis) plantares y el dorso del pie presenta una giba, está elevado.

Tratamiento


Fundamentalmente el tratamiento del pie cavo debe ser conservador y conseguir medidas que eliminen el dolor y mejoren la marcha del paciente. Esto lo conseguiremos con un calzado con tacón poco elevado, para descargar la parte anterior del antepié y repartir mejor la distribución de las cargas del pie. Se puede recomendar una plantilla de descarga, con apoyo retrocapital, de las cabezas metatarsianas que eviten la sobrecarga del antepié y un calzado cómodo, con cordones para ajustarlo mejor a la forma del pie. Si el varo de retropie es muy marcado se puede colocar una cuña de base externa en el calzado. También se pueden aconsejar férulas nocturnas en el caso de los pies cavos en personas jóvenes. Las callosidades debe ser tratadas por un podólogo.